Las 5 películas que más me gustaron de 2024
La sustancia:

Releyendo el balance del año pasado, aquí había puesto a Barbie. Y en el devenir de este 2024 tiene mucho sentido: el mundo se pone cada vez más oscuro y tenebroso detrás de los reels estilo Wes Anderson. La sustancia comienza como el drama de una mujer que al cumplir cierta edad es eyectada fuera del mundo del espectáculo. Pero la segunda parte usa toda la artillería audiovisual para construir una pesadilla de ciencia ficción sobre el cuerpo y los mandatos de juventud y belleza. Lo que es ficción es la sustancia, no los mandatos y presiones del capitalismo. Para verla sólo una vez, como sugirió Dillom, pero hay que verla.
El jockey:

El cambio de género, la trascendencia del amor, la posibilidad de construirse otra vida, otra identidad, otros intereses. Los temas son muchos porque cada escena es un verso poético que dialoga con los otros y el sentido lo encuentra el espectador. Muestra el mundo de las carreras de caballos con un tono donde la cotidianidad es surreal y está poblada de personajes como las jocketas lesbianas o el matón que ha dejado de reconocer las calles. La banda de sonido no hace más que sumar a esa complejidad delicada en la que Remo, el protagonista, que es “sin padre ni madre”, interviene en un accidente que lo deja con lesiones “incompatibles con la vida” y a partir de allí cambia. Poesía.
Mi amigo robot:

Una peli de animación 2D sin diálogos, banda sonora jazzera, un trabajo de planos muy inteligente y un montón de referencias cinéfilas para los mayores. En la Nueva York multicultural de los 80 (retratada con personajes zoomórficos), Dog y Robot tienen un vínculo y lo pierden. La mirada es tierna y realista a la vez, no esconde la melancolía ni los dolores como parte de la vida. Para chicos de todas las edades.
Documentales argentinos:

Acá hago trampa y hablo de muchas pelis. Pero es que el género en el país está produciendo obras que dan ganas de enfatizar la recomendación para que no se las pierdan. Me flashearon en particular aquellos que se des-generan e hibridan con otros: Clara se pierde en el bosque (sobre la generación Cromañón), Partió de mí un barco llevándome (sobre el vínculo de las hijas de inmigrantes coreanos con su herencia cultural) y Las voces de Pablo (sobre Pablo Murúa como director, padre y padeciente de salud mental) son sólo algunos títulos para empezar.
Anatomía de una caída:

Estrenó en enero y me obsesionó todo el año: con la forma de un thriller judicial en el que una mujer es acusada del asesinato de su marido, se muestra cómo se construye —y disecciona— la intimidad de una pareja. Se pregunta si hay algo así como “la verdad” y además, devela los prejuicios arraigados en toda la sociedad acerca de los roles de género. ¿Alguna vez te preguntaste qué relato se podría construir sobre vos a partir de tus audios, lo que cuenta tu ex, lo que escribís?
Las 5 películas que menos me gustaron de 2024
My Hero Academy: You’re Next y Blue Lock: Episodio Nagi

Con la lógica del mercado de multiplicar los productos consumibles de una franquicia, acá van dos ejemplos. La primera película se suma a un manga, a 7 temporadas en formato serie y a 3 películas originales previas. Jóvenes en una academia de superhéroes. En el segundo caso, la academia es de superfutbolistas. Aquí los personajes son un poco menos planos que en la otra y los diálogos explicativos se convierten en monólogos internos. Pequeñas variaciones para el mismo embole.
The Shift:

Otro intento más de propaganda cristiana de Angel Studios. La ficción fantástica le sienta un poco mejor que otros géneros pero de todos modos sostiene al héroe individual (blanco, casado, cisheterosexual) que lucha contra el diablo rezando y esparciendo la palabra: no se organiza con otros, no quiere tirar abajo el sistema, sólo ser bueno y no dejarse tentar. Algún día les saldrá una buena peli, pero no fue en 2024.
Una boda y otros desastres:

Una mezcla de comedia romántica y American Pie, una oda al amor romántico y a aguantar cualquier cosa en pos de sostener el matrimonio después de haberse casado en pedo (en Maravilloso desastre se conocen y esta secuela es inmediatamente posterior). Los chistes van de celos, falta de empatía de él, pedos y sexo sin preservativo a pesar de no haber hablado siquiera de querer o no tener hijos.
Deep Web: Mortal Show:

La mostraron pero no se animaron a estrenarla en salas. Una premisa prometedora: un streaming en el que torturan y asesinan gente según lo que pagan en cripto los espectadores y un nerdo como investigador. Pero el guion, el casting y las actuaciones son malas y para tratar de arreglarla, hay zooms salvajes y música fuerte de golpe.
Arthur:
Basada en un caso de la vida real, de un deportista que adopta a un perro en el medio de su última carrera, esta película deja sólo dos momentos de tensión y la comprobación de que la vida es mucho más sencilla si tenés plata. Le falta alma (y mirá que con la inclusión del perro ya arrancaban arriba).
Mi decepción
Cómplices del engaño:

Una comedia romántica/ thriller policial del mal. Un profe de filosofía se convierte en falso asesino a sueldo. Sin arco dramático, el protagonista permuta de personalidad automáticamente y por magia, sabe hacer cosas sin haberlas practicado antes. Lo peor es que banaliza la creación de escenas por parte de la policía para detener e imputar gente y consagra la moralización de la desigualdad: a los protagonistas, como son de clase media universitaria, se les puede perdonar delitos que al resto no.
Mi sorpresa
El club de los vándalos:

Es una película de chongos, pero está buena. Basada en un libro de crónicas que siguió a esta banda de motoqueros en la Chicago de los años 60, la película logra dar vida a ese espíritu de indagación antropológica. Tomando visualmente a los íconos de James Dean y de Marlon Brando entre otros, los personajes se muestran performando ese modelo de masculinidad que muta y se busca en los cambios sociales.