Venganza de un Vampiro (2023) es otro ejemplo de un buen debut que, contenido en el cine de género —en este caso de terror fantástico— se atreve a jugar con los límites y a darle una impronta personal. En la dirección está Brando de Sica —sí, nieto de Vittorio e hijo de Christian—, que si bien ya había codirigido, se presenta con este proyecto en solitario. La historia está basada libremente en la leyenda urbana que sostiene que Drácula fue enterrado en Nápoles.
Seguimos a Mimi (Domenico Cuomo), un adolescente huérfano que trabaja en la pizzería Iorio, un tierno total pero que es bullineado por casi todos por la deformidad de sus pies. Así, a la estética de reinterpretación gótica de la Nápoles actual, donde conviven calles y casas de varios siglos con teléfonos celulares, se le suma esta característica “monstruosa” de Mimi, que lo hace caminar como Igor. Además, Mimi duerme en una buhardilla.

Esta acumulación de características monstruosas contrasta con el carácter de Mimi. Sin embargo, el dueño de la pizzería, Nando (Mimmo Borrelli), comenta que quizás tiene un carácter especial que aguanta gentilmente muchas cosas, pero que teme qué podría pasar de desatarse. Y es lo que se empieza a cocinar cuando cae al local con su banda Bastianello (Giuseppe Brunetti), el hijo de un capo de la mafia que lo tiene de punto a Mimi.
En esa instancia conoce a Carmilla (Sara Ciocca), quien dice ser descendiente del Conde Drácula y paralelamente, Bastianello les declara la guerra. Mimi conocerá el amor y la tragedia, ya que cambia radicalmente para contentar a Carmilla y se encuentra con que ella pretende alejarse y asumir que lo de la vampiresa era un delirio. Sin espoilear el desarrollo desde ahí, diré que Venganza de un vampiro construye desde el fantástico una atmósfera de profundidad emocional.
En este sentido, es crucial la dirección de fotografía de Andrea Arnone, utilizando contrastes entre luces cálidas y sombras, y que el año pasado se hizo acreedora de una Mención especial en “Visiones Noves” en Sitges. Asimismo, la música de Pasquale Catalano añade una capa melancólica, que añade a este clima gótico, opresivo y siempre al borde del grotesco.
En suma, la película sobresale por una estética muy trabajada, que refleja el lirismo de la Italia actual encarnada en la yuxtaposición de elementos contemporáneos y antiguos, de la mafia, las leyendas y la explotación cotidiana; y lo hace combinando drama, fantasía y terror. Lo humano en lo monstruoso y viceversa. No obstante me rompió el corazón un salvaje cambio de onda con un femicidio —no me puedo sacar los anteojitos—definitivamente recomiendo verla.
8/10