Basada en el musical homónimo de Broadway (a su vez inspirado por el libro de Gregory Maguire) estrena en las salas de todo el país Wicked (parte uno). Dirigido por Jon M Chu, protagonizado por Ariana Grande y Cynthia Erivo.
Ambientado en el mundo del mago de Oz, nuestras protagonistas son Galinda (Grande) y Elphaba (Erivo). Mucho antes de convertirse en la Bruja Buena del Sur y la Bruja Mala del Oeste respectivamente, se conocerán en la Universidad de Shiz. El destino las llevará a una amistad inesperada que se pondrá a prueba con sus ambiciones personales y lo que se espera de ellas.

Una aclaración en primer lugar (sin spoilers) para los que hayan visto el musical, quizás la división en dos partes de la historia les parezca que no tiene demasiado sentido. La realidad es que si lo tiene, en esta edición nos concentramos en como ambas se conocen en su juventud. Es una buena decisión, muchas historias necesitan de una extensión determinada para que se le haga honor a la trama.
Una de las dificultades de adaptar la fantasía a la pantalla grande son las expectativas del público en el aspecto visual. El teatro musical no tiene exigencias similares porque hay un pacto teatral en el que todos acordamos en no esperar monos voladores hiperrealistas que crucen de punta a punta del escenario. El cine sufre de otras presiones, que en este caso se superan admirablemente. La estética, la animación, la paleta de colores, el vestuario y los espacios están perfectamente balanceados para darnos una experiencia única y a la altura de nuestra imaginación.
En el tema de la historia, siempre fue hermosa y muy compleja, y se la honra. Las temáticas como el origen de la maldad en las personas, la segregación, el racismo, la persecución y los manejos del poder son metaforizadas excelentemente.
En un comienzo, confieso que no me convencía el cast que se eligió. A los pocos minutos de haber aparecido todos los personajes, me di cuenta lo equivocada que estaba. Desde los principales hasta los papeles secundarios los actores se lucen. Tampoco ninguno se queda atrás en las piezas vocales, que son muy exigentes.
Puntualizando en la performance de Ariana y Cynthia, no quedan más que elogios. Tienen un ritmo, humor y una química que traspasa la pantalla; no dudamos por un segundo de su amistad.
Pudiendo escribir el doble, pero no queriendo aburrir, Wicked me pareció una de las mejores películas del año. Deja la vara muy alta para el género, y para sí misma en vistas de la secuela. Es una obviedad decir que, si no les gustan las películas donde se canta más de lo que se habla, no es para ustedes.
10/10