Estrena esta semana Joker: Folie à Deux, secuela de la aclamada película de 2019. Protagonizada por Joaquin Phoenix y Lady Gaga. Dirigida por Todd Phillips.
Arthur Fleck pasa sus días en el Hospital Estatal de Arkham tras los numerosos asesinatos que cometió. Allí, mientras espera que el juicio en su contra avance, conocerá a Harley Quinn.

Una de las primeras falencias de la película es el cambio de género, pasamos de una primera parte enmarcada en el thriller psicológico a un musical. No tengo nada en contra de los musicales, pero no era la forma de contar la historia. Se perdió la estética oscura e hiperfocalizada, reemplazándola por un show inconexo.
Entrando en la arista musical, la elección de banda sonora está muy fuera del registro general. Las canciones parecen tener que ver más con una cosa semántica (toda la música que encontraron con la palabra “libertad” en ella) que con una lógica narrativa. Por supuesto, Lady Gaga tiene un gran despliegue vocal que no desilusiona, pero no es suficiente para sostener la escena.
El mundo de las referencias ocultas puede ser tan interesante como cansador, y creo que ya llegamos a la segunda etapa. Es una sorpresa que el fiscal general que acusa al Joker sea un joven Harvey Dent, pero no es un dato que se entiende a las claras. Hay un fetiche con darle cámara en exceso a Dent para que luego no sea relevante, como si la importancia estuviera solo en la referencia en sí misma.
El aspecto fotográfico fue uno de los que más sufrió. En la edición de 2019 la paleta de colores era pensada y atractiva, en esta oportunidad hay elecciones desorganizadas y desconectadas del alma original.
En el caso de la interpretación del protagonista, vemos a un Joker mucho más apagado y errático que en el primer caso. Algo que llama la atención es que Arthur perdió los rasgos compulsivos. No aparecen más que unos pocos gestos relacionados con su comportamiento previo, el cual parecía no poder evitar bajo ningún motivo.
Por último, en términos de trama no pasa demasiado. La actitud errante del Guasón se traslada a todos los personajes secundarios que se funden con el fondo y con a la historia. Después de dos horas y veinte parece que no hemos visto nada.
En conclusión, Joker: Folie à Deux es una opción solamente para los que quieran corroborar en primera persona cuan estrepitosamente puede fallar una secuela.
3/10