En Hollywood no es nada nuevo que un actor /actriz dé el salto a la dirección. Hoy le toca el turno a Zoe Kravitz, quien debuta con una película de la que poco sabía, y que tiene bastantes cosas que hacen que, como mínimo, debemos seguirle la pista como realizadora, más allá de sus proyectos como lo que empezó siendo, actriz.
Kravitz dirige y escribe esta película, donde Frida, junto con su amiga Jess, son invitadas a una isla paradisíaca por el magnate Slater King junto con sus amigos. Lo que parecía que iban a ser unos días de lujuria, relax y cosas exóticas; termina siendo una pesadilla cuando nuestra protagonista empieza a sospechar que algo extraño está sucediendo.

Quisiera poder decir que, para disfrutar de esta película, lo mejor es ir a verla sin saber nada. Pero es que creo que, si van así, tampoco es garantía que la disfruten, como es lo que me pasó a mi con la ópera prima de Zoe Kravitz. Si, se pueden ir imaginando hacia donde van los tiros gracias a la sinopsis, pero es que acá la sutileza brilla por su ausencia.
Sabemos que la figura del empresario malvado es fácil de usar últimamente, gracias a cierto ex presidente en el país de América del Norte, pero creo que se podría haber hecho de forma menos obvias. Pero como digo, acá vienen algunas de las cosas interesantes que si muestra Kravitz. Siendo, para mí, la principal de ellas, el no tener miedo a la hora de poner imágenes fuertes en pantalla, más en un momento de tanta mojigatería.
Lo malo es que las revelaciones se presentan demasiado tarde en la trama, a pesar de que Parpadea dos veces dura apenas una hora y cuarenta con créditos (no hay nada en ellos) incluidos. Demasiada festichola para una introducción que no necesitaba ser tan larga, y que podía haberse ahorrado en pos de más momentos traumáticos.
Aparte que la actuación de Naomi Ackie, nuestra protagonista, tampoco ayuda a ponerse a Parpadea dos veces a sus espaldas, quedando bastante por debajo de por ejemplo Chaning Tatum (toda una sorpresa verlo en estos papeles) o incluso de Adria Arjona, quien muestra de nuevo que es bastante más que la hija del cantante de las cuatro décadas.
Parpadea dos veces termina siendo un debut bastante irregular. Con algunas cosas buenas a nivel dirección, pero bastante que pulir a nivel guión, el inicio de Zoe Kravitz detrás de las cámaras termina dejando un sabor agridulce.
5.5/10