Este jueves 8 de agosto estrena en el Gaumont y otros espacios INCAA Estepa. El lugar menos pensado, un western policial que transcurre en un paisaje muy poco explorado por el cine de nuestro país: la estepa patagónica. Escrita y dirigida por Mariano Benito, la historia nos trae a la pantalla a Agustín Sullivan (el joven Sandro de la serie Sandro de América) en la piel de un policía que recorrerá el camino del héroe trágico.
El relato comienza con una serie de planos de distintos puntos del paisaje que luego se convertirá en un personaje más: es que al oficial Francisco Revenga (Sullivan) lo mandan a pagar derecho de piso haciendo guardia en un puesto rural el día de su cumpleaños. Lo extremo del lugar opondrá obstáculos y fuerzas a la acción de los otros personajes, ya que se trata de una zona aislada adonde hay que llegar con vehículo y para tener señal de celular, subir a lo alto del cerro.

En este sentido, el tiempo de maceración que por lo general implica en nuestro país el desarrollo de una película, se ve perfectamente en el guión que incorpora el uso de la telefonía celular de forma orgánica. Lo mismo sucede con las características propias del país y de la región: la falta de equipamiento de la policía, la convivencia con los abusos de poder dentro de la fuerza, las pequeñas y grandes coimas, la vista gorda a la whiskería que todos saben dónde está. Los elementos no están puestos al azar.
En este mundo, Francisco es un oficial de Bariloche, padre separado que estudia abogacía y que está en la mira del comisario Navarro (Jorge Prado). Toda esa data se plantea ya en la primera escena, donde el muchacho se despide de su hija, el plano se abre para mostrar que es espiado por el superior y luego habla con un compañero sobre la carrera —es un recurso que no deja de ser efectivo si está bien usado como acá—.
Este mundo donde nadie es completamente malo ni completamente bueno, como los hermanos Alicia (Ariadna Asturzzi) y Nahuel (Emanuel Gallardo) que pasan por el puesto, se verá tensado por un hecho. Cuando el oficial para en la whiskería Mustang —último punto para poder comprar algo para comer—, una de las chicas a escondidas le graba un video en el celular que es la prueba de que allí hay mujeres secuestradas. Al descubrirlo tendrá que decidir si eso también lo dejará pasar o no.
Como ya se adelantó con el mote de “héroe trágico”, esta decisión desatará la tragedia. Una película muy bien construida en todo aspecto: guión, fotografía, actuaciones, y más. Aporta una mirada de identidad local al género, retrata un mundo particular alejado de la hegemonía porteña y por supuesto, de la mayor, hollywoodense. Ir a ver esta peli es saborear un plato gourmet con especias autóctonas en lugar de tragarse un big mac.
9/10