Ya pasó casi una semana de la finalización de la segunda temporada de La casa del dragón, y ya tuve tiempo suficiente para madurarla (aparte que me olvidé de hacer la reseña). Así que, sin dar muchas vueltas, empecemos con el análisis de nuestra historia sobre la familia de incestuosos más famosa de la tv.
Los eventos se sitúan muy pegados a lo visto en la anterior temporada, con la guerra siendo casi inminente. Y digo casi, porque no todos los involucrados quieren empezar una matanza, es por eso que, de ambos bandos, algunos miembros importantes buscan una negociación pacífica para balancear el poder a su favor. Y obviamente, hay muchos dragones en el medio de todo esto.

Bastante se habló de esta serie antes, durante y después que terminó su emisión, y si bien algunas cosas que se dijeron son ciertas, otras son una tremenda pavada. Si, no debieron tardar tanto entre una temporada y la otra, en especial porque el hype se enfrió un poco (no al grado de Invencible pero casi), y, sobre todo, porque los actores que hacen de chicos, pegaron un tremendo estirón.
Pero lo que si no tiene lógica son las criticas a que la serie carece de acción. El mundo creado por George R. R. Martin nunca se caracterizo por ser una seguidilla de batallas y explosiones; centrándose más en la intriga política. Y eso es lo que nos dieron con esta temporada; el tira y afloja entre dos bandos que se creen tener la razón. Y si bien nos regalaron un par de peleas de dragones, la acción tampoco predominaba en Games of Thrones.
Y para que todas estas conversaciones maquiavélicas funcionen, se necesitan buenos intérpretes, y los tenemos. Me incluyo entre los que tenían un poco de miedo ante la ausencia de actores experimentados en los puestos importantes; pero tanto Emma D´Arcy como Olivia Cooke estuvieron a la altura y fueron de lo mejor de esta temporada. Si, Matt Smith no lo hace mal pero su trama es bastante pequeña; mientras que Rhys Ifans no sale lo suficiente como para comerse la serie, aunque cuando aparece, lo hace.
Para ir finalizando, vale hablar de la producción. Si, sabemos que algunos escenarios, en los planos generales, se notan que son de cgi; pero lo que respecta a los dragones (y que acá salen bastante), están muy bien hechos. Se nota la inversión que hizo MAX con esta serie, y da un poco de pena ver que no fuera el bombazo que esperaban.
La segunda temporada de La casa del dragón si se siente un peldaño por debajo de su predecesora, pero eso no la hace mala. Lo malo es tener que esperar de nuevo casi dos años para ver una tercera temporada, que, si está bien adaptada, tiene que ser una carnicería y seguidilla de traiciones, dignas de lo que Westeros nos tiene acostumbrado.
7.5/10