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Review: Harold y su crayón mágico

Harold y su crayón mágico es una película del director Carlos Saldanha (Río y Río 2, La Era del hielo 2 y 3) quien en este trabajo se aventura en una transición hacia el live action. Inspirada en el cuento infantil del mismo nombre, de Crockett Johnson, la historia guionada por David Guion (sí, el chiste está servido) y Michael Handelman va más allá y plantea que en las páginas, el niño que crea su mundo dibujándolo con su crayón violeta, crece.

Ha creado además dos amigos que lo acompañan en sus aventuras hasta que el narrador que lo guiaba se despide y Harold (Zachary Levi) decide ir a buscarlo al mundo real. En este punto, el recurso nos hará recordar a Encantada (2007) o incluso a Barbie (2023) pero con resultados más trillados e ingenuos. Y es que Harold se maneja como en su propio mundo: dibujando aviones, bicicletas, candados y puertas y no tiene grandes obstáculos.

Con su amigo Moose (Lil Rel Howery) conocen a Terry (Zooey Deschanel), una viuda, y a su hijo Mel (Benjamin Bottani). Ella trabaja en una tienda en lugar de dedicarse a la música —su verdadera vocación— y está tan amargada que ve como un problema que el niño tenga un amigo imaginario. Obviamente, el mensaje, como adelantamos, desconoce las complejidades del mundo real y la necesidad de trabajar para mantenerse. Algo así como si te lo imaginás fuerte fuerte, sucede —el tapping traducido al dibujo—.

Por otro lado, medio marginalmente transcurre la historia de Porcupine (Tanya Reynolds) en el mundo real, la amiga puercoespín de Harold, que se antropomorfiza con una estética punki. Lo mismo sucede con el villano Gary (Jemaine Clement), retratado como un incel de mediana edad, bibliotecario y escritor fracasado de fantasy, que está enamorado de Terry. Paradójicamente, este villano estereotipado con una masculinidad minorizada, utiliza su imaginación y cree en ella. Todos estos personajes se enfrentarán en un clímax medio forzado.

En suma, Harold y su crayón mágico es una película apta para todo público que tiene momentos graciosos —tampoco tantos— y un mensaje lavado y superficial. No se van a aburrir pero tampoco la van a recordar en unos días. Propongo hacer un contrapunto con Encantada para problematizar el choque entre el mundo ideal y el real.

4/10

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