Si hay una película que generó un enorme hype desde el momento de su anuncio, es la de Deadpool y Wolverine. No solo por el hecho de que por fin se cruzan dos personajes que en los cómics tienen una rivalidad/amistad clásica; sino que también eso involucra el retorno de Hugh Jackman a su clásico papel. Y tras poder verla, acá les traigo mi opinión.
Ahora nos encontramos con un Wade Wilson un poco deprimido, ya que su vida está tan estancada, al grado que Vanessa lo abandonó. Justo para el día de su cumpleaños, es contactado por la TVA para que solucione un problema en su propia línea temporal; pero como era de suponerse, hay un plan siniestro detrás de dicho favor.

Con todo el hype enorme que se generó (y algunos spoilers cortesía de los genios que hacen los trailers en Marvel), por fin tenemos Deadpool y Wolverine; que está lejos de ser ese sacudón que se venía pidiendo para la empresa del ratón, pero que tampoco está ni de cerca a ser otra cinta aburrida y genérica como las últimas que se nos venían presentando.
Porque si algo tiene esta película, es que entretiene. Ya sea por sus constantes y sangrientas peleas, o por los chistes que no paran (de ahí queda en cada uno si son demasiados o si todos funcionan), pero el ritmo frenético que tiene Deadpool y Wolverine es evidente; y esto ayuda para taponar una historia que es bastante básica, muy a tono con lo que la saga del Mercenario Bocón venía presentando hasta el momento.
Pero hablemos de lo que todos estaban esperando, y es de la dupla Reynolds/Jackman. Y se nota que los actores no se tiraron a chantas queriendo robar con las buenas vibras que transmiten cuando no están actuando, y ambos les pusieron bastante empeño a sus roles; destacando, obviamente (ya que no tiene mascara y le vemos siempre la cara) Hugh Jackman. El resto del elenco acompaña bien, con Emma Corrin y su cara de loca siendo bastante funcional, y Matthew Macfayden mostrando que es un actorazo pese a que no le dieron mucho que hacer.
Otro punto a favor es que por fin el CGI no se siente chafa. Salvo algunos planos generales o fondos, no tenemos demasiadas quejas. De hecho, nuestra villana principal hace algo con sus poderes que da bastante repelús y está muy bien logrado.
En fin, Deadpool y Wolverine es una buena película y vale la pena verla en el cine. Pero no busquen mucho más, y no pretendan que les cambie la percepción de la realidad, o que sea una innovación para un género que sigue dando señales de estarse agotando.
Ah, y hay dos escenas post créditos, pero no aconsejamos quedarse a verlas.
8/10