La ruptura es una coproducción entre Argentina y Uruguay, escrita y dirigida por Marina Glazer, filmada en Cabo Polonio. Y cuenta con un elenco formado por Catalina Silva Baccino, Alfonso Tort, Adriana Ferrer y Sergio Gorfain, entre otros.
La historia se centra en Julia (Baccino), una joven que tras una crisis de pareja decide abandonar el pueblo donde vive con Pablo (Tort). Pero la falta de medios de transporte público la obligan a quedarse, y sumarse a la lucha por mantener a los responsables de un negocio inmobiliario que busca echarlos de sus tierras, destruyendo además el patrimonio cultural de dicho lugar.

En primer lugar es necesario destacar la puesta en escena minimalista, que cumple con la regla de que menos es más, sacando el máximo provecho del fuera de campo. Algo que puede apreciarse no solo en la corta duración, de unos escasos minutos, sino que también en la no personificación de los antagonistas, y la falta de escenas que expliquen sus intenciones, los mantiene como una amenaza anónima y constante que justifica el accionar de los personajes.
En segundo lugar es necesario destacar también la influencia de Lucrecia Martel, para contar una historia donde el desarrollo de las escenas es más importante que el total de la trama. Ya que esta es la excusa para sacar provecho de la belleza de las imágenes, sacando el máximo provecho del paisaje costero. Así como también momentos de una notable sensibilidad, donde lo poco que se dice alcanza para comprender todo lo que hay detrás, sin necesidad de largas explicaciones que pueden resultar anti climáticas.
En conclusión, La ruptura marca el promisorio debut como directora de la actriz Marina Glezer. Que hace un buen uso del estilo neorrealista para contar un relato en el que lo íntimo y lo social forman parte de la misma crisis existencial que atraviesa su protagonista, y de la que se nos hace partícipes a los espectadores, mostrando lo justo y necesario para generar empatía.
8/10