Basada en la novela homónima de Julia Quinn y publicitada por Netflix como “una escritora con su propio arco de personaje” llega la tercera temporada de Bridgerton (parte uno). Tradicionalmente cada temporada de la serie se centraba en la historia de un hijo o hija de la familia Bridgerton. Este no es el caso, todo el protagonismo pasa a ser de Penelope Featherington.
No queda fuera de temática darle un rol principal a Penelope, ya que su personaje es de alguna forma la subtrama que amalgama todo el mundo de la serie. En esta temporada, la actriz que la interpreta (Nicola Coughlan) nos prueba que puede sostener muy bien un personaje principal, alternando entre las angustias y felicidades que su rol exige.

Algo por lo que Bridgerton es reconocido es por la química entre sus actores, de hecho muchos de ellos fueron sospechados de ser pareja por una confusión del público entre la ficción y la realidad. Las tendencias de los espectadores no son tan importantes como reconocer que la elección de actores jamás erró en este sentido y la tercera temporada no es una excepción.
Las tramas paralelas parecen muchas en un principio, pero no se vuelven demasiado complicadas y no se interponen demasiado en la narración principal. Entre ellas se destacan la historia de Francesca y la de Cressida. Ambas conmueven en distintos sentidos y le aportan profundidad a la historia.
A medida que avanzan las temporadas Netflix no decepciona con las locaciones, el vestuario y la composición de escena. Se hace uso de una paleta de colores muy definida para cada momento de los personajes, a su vez respetando las tonalidades de cada familia de la que es parte. El único punto en contra es el uso recurrente de elementos gráficos generados posteriormente y la poca cantidad de locaciones reales. Es comprensible que los costos de producción de la serie sean demasiado altos para financiar las locaciones, pero sería bueno no abusar de una artificialidad que es impropia del género.
El próximo 13 de Junio se estrenará la segunda parte de la temporada, cerrando así la historia de los personajes presentados en esta edición. No es algo muy apreciado la división de la temporada en dos fechas de estreno distintas, pero creo que estos primeros cuatro capítulos nos han dado suficiente para hablar. Es raro encontrar romance de época bueno, para los que duden continuarla como para los que no la hayan visto nunca: Bridgerton es una excepción en el género.
7.5/10