Bagman: el espíritu del mal es una película de terror que saca provecho de la leyenda urbana del hombre de la bolsa que secuestra niños. Está dirigida por Colm McCarthy, de larga experiencia televisiva, y su elenco está formado por Sam Claflin, Antonia Thomas, Adelle Leonce, Steven Cree, Will Davies y el niño Caréll Vincent Rhoden, entre otros.
La historia se centra en Patrick (Claflin), un hombre con serios problemas económicos que se muda junto a familia a la casa de su infancia, y empiezan a ser acosados por una entidad maligna. Y aunque su pequeño hijo lo confunde con un amigo imaginario, es en realidad una criatura que lo traumatizó de niño en la búsqueda de venganza.

En primer lugar hay que rescatar que su director presenta de manera interesante a los personajes y sus conflictos, logrando que generen empatía inmediata con el espectador y construyendo climas de suspenso eficaces durante la primera parte. Pero al carecer de jump scares eficaces que liberen la atención acumulada, se vuelven repetitivos y generan desinterés.
A lo que hay que sumarle que la amenaza a la que se enfrentan los protagonistas no resulta lo suficientemente aterradora. En primer lugar porque, a pesar de cumplir con la regla de aparecer lo justo y necesario, se nota el CGI con el que se creó al monstruo. Y en segundo porque apunta a un público adulto con un peligro destinado exclusivamente a la primera infancia, por lo que carece de un sustento cultural lo suficientemente sólido como para que la haga resultar atractiva.
En conclusión, Bagman: el espíritu del mal es una película que no funciona a pesar de sus innegables buenas intenciones, repitiendo una premisa similar a la de “Boogeyman: el hombre de la bolsa”. Porque no alcanza únicamente con buscar generar empatía con los espectadores, sino que además hay que sumar jump scares efectivos que liberen la tensión, y una potencial amenaza que resulte atractiva.
4/10