Un panda en África es una película de animación coproducida entre China, Países Bajos y Dinamarca, que apunta en primer lugar al público de la primera infancia, con un relato de aventuras. Y está dirigida por la dupla formada por Richard Claus y Karsten Kiilerich, que ya habían trabajado juntos en “El pequeño vampiro” en el 2017.
La historia se centra en Ping, un oso panda que viaja desde la aldea china en la que vive hasta el continente africano para rescatar a su amiga Jielong, una dragona secuestrada por un león que busca utilizarla como arma para vencer a las hienas. Es así como mientras recorre la sabana entabla relación con los diferentes animales que la habitan, viviendo diferentes aventuras que lo convierten en un héroe.

En primer lugar, es necesario aclarar que es una película que apunta al público de la primera infancia, motivo por el cual se le otorga voz y comportamientos humanos a cada especie animal, al igual que ocurre con “El rey león”, a la que se hace más de una referencia. Pero no deja de ser un coming on age, donde su protagonista efectúa todos los pasos el camino del héroe, aunque la figura del mentor, que en este caso es un orangután, tenga escaso desarrollo dentro de la trama.
Un párrafo aparte merece el diseño realista de los personajes, realizados con técnicas de animación tradicional, usando tonos pastel que le aportan una estética similar al del estudio Ghibli. Logrando imágenes de una belleza y espectacularidad notables, especialmente en los planos generales, que sacan un mayor provecho de los diferentes paisajes naturales.
En conclusión, Un panda en África cumple con eficacia su propósito de entretener al público infantil, a quien está dirigido en primer lugar. Narrando una historia de aventuras tradicional, que no solo respeta los diferentes tópicos del género épico, sino que también educa mostrando las diferentes especies animales que habitan nuestro planeta.
8/10