¿Cómo crecen las chicas raras? ¿A qué se dedican, cómo se llevan con sus hijas? ¿Forman pareja las chicas raras? Estas preguntas parecen haber guiado a Tim Burton para volver, 36 años después, a retomar este mundo y a estos icónicos personajes. Beetlejuice Beetlejuice responde mostrándonos a Lydia (Winona Ryder) conduciendo un programa sobre lo paranormal, está en pareja con su productor (Justin Theroux), se empasta para soportar la intensidad emocional de su vida y tiene una hija adolescente, Astrid, (Jenna Ortega) —quien resiente que su madre, a pesar de comunicarse con los fantasmas, no pueda hacerlo con su exmarido y padre de ella—.
A lo largo de los años, Delia (Catherine O’Hara), la esposa del padre de Lydia, ha pasado de la escultura al arte conceptual y a la performance y el vínculo entre ellas se ha vuelto soportable —pasa, ¿no?—. Es entonces cuando Lydia se entera que su padre ha muerto y las tres generaciones de mujeres vuelven al pueblo y a la casa embrujada para oficiar el funeral del patriarca Deetz.

El conflicto ya no se centra en la voluntad de los expropietarios fantasmales de echar de la casa a la familia; esa apertura al mundo del más allá y su burocracia, al manual de los difuntos recientes y al personaje de Beetlejuice (Michael Keaton), ya se hizo. En esta segunda película, el mundo se expande y pareciera que a Burton le dieron vía libre para que hiciera lo que se le cantaran las pelotas.
Así que vamos a ver una secuencia relatada a través de animación —recurso que se usa sólo esa vez—; escenas musicales; mucho chiste que juega con la literalidad y la metáfora: “she’s pieced”, “soul train”; muertos de las formas más excéntricas y graciosas; referencias a la entrega anterior como la canción “Banana Boat”; personajes increíbles como el policía del otro mundo de Willem Dafoe y el de Mónica Bellucci, la primera esposa de Beetlejuice y el cameo sorpresa de Danny De Vito.
El problema ahora será rescatar a Astrid del mundo de los muertos y para eso Lydia tendrá que pedirle ayuda a su exprometido, Beetlejuice, quien ahora pide una seguridad legal para que cumpla y se case con él. Acá no hay un actor o actriz que no la rompa, aunque quizás estén desaprovechados los personajes de Dafoe y Belluci, que deberían haber tenido más espacio en el montaje —cuando vayan a verla díganme si la presentación del personaje de ella homenajea la publicidad de Pepsi con David Bowie y Tina Turner porque me pareció que sí pero por ahí flayeo—.
En resumen, no sé si Beetlejuice Beetlejuice será todo lo que esperan los fanáticos de la serie Merlina, pero es todo lo que los niños de los ochenta que hemos crecido amando el estilo de Burton, hemos desarrollado un oficio, tenido hijos o no, armado y desarmado parejas, necesitábamos ver.
9/10