Premiado como mejor guion de largometraje en el “Latino Screenplay Competition”, llega a las salas Historias Invisibles. Con guiños al policial y al suspenso, nos encontramos ante la novedad del cine nacional.
La trama se centra en dos chicas adolescentes cuya vida es interrumpida luego de que son secuestradas por una red de trata de personas. Cecilia (interpretada por Antonella Ferrari) es traicionada por alguien cercano que la abandona con sus captores a muchos kilómetros de su casa. Paola será la segunda víctima, al terminar también en un prostíbulo, su madre (Eleonora Wexler) moverá cielo y tierra para encontrarla.

Por un lado, se ve claramente la atención puesta en las paletas de colores que marcan cada faceta de los personajes. La contraposición entre las escenas domésticas de los captores y las del prostíbulo construyen un clima atrapante.
Siguiendo en la misma línea, la elección de Mendoza como locación es muy acertada: salimos de las historias contadas puramente en la Capital del país, con todas las imágenes ya vistas, para narrar todas las demás que siempre quedan afuera.
Otro punto a destacar son algunas de las actuaciones de la película. En los papeles más duros de llevar adelante tenemos por ejemplo a Ringo (Pablo Pinto). En su caso, logra que sintamos cierta contradicción interna por un personaje que tiene todas las de perder a la hora de ganarse la empatía del público. En este aspecto, es importante resaltar que el guion no nos presenta villanos unidimensionales, sino en todos los casos nos interpela con personajes humanamente complejos.
En otras performance está la de Antonella Ferrari. La historia es complicada desde el inicio, es un personaje que ve su vida desarmarse y convertirse en un infierno. Ferrari se luce en su interpretación, podemos ver cómo de a poco la inocencia desaparece y se transforma en otra forma de combatir la situación.
En conclusión, las actuaciones sumadas al guion generan una propuesta muy interesante. Es cierto que Historias invisibles tiene una temática difícil de digerir, pero no se puede negar la importancia artística y social de narrar estas historias.
8/10