Hoy se estrena en nuestros cines Tierra de crimen, la primera película del neerlandés Sven Bresser. El film es protagonizado por Gerrit Knobbe, Loïs Reinders, Mirthe Labree, Michiel Adema y Rolinka Stoter. La historia sigue a Johan, un cortador de cañas rural quien halla a una jovencita muerta en su terreno, mientras cuida a su nieta inicia una búsqueda del mal, sospechando de todos, incluso de su propia cordura.
Tierra de crimen se instala en el thriller de una manera bastante peculiar, acá el crimen es el hilo conductor para mostrarnos la decadencia social de una sociedad rural envejecida en la Holanda profunda. Este es el momento en que debemos decirles que Tierra de crimen no es una película para todo el mundo, así que vayamos a lo que tal vez sea la principal causa de alejamiento de algunos espectadores: su rimo. Sven Bresser filma de una forma lenta que hace que el metraje de dos horas se sienta pesado, por supuestos esto es adrede, el espectador debe sentir la opresión del protagonista y de ese pueblo casi abandonado a su propia suerte. Otro factor de posible alejamiento del espectador son las alegorías de Tierra de crimen, acá el juego de revelar el enigma de quién cometió el asesinato no se descubre de forma clara a través de la investigación policial, sino desde la mirada de un hombre rural ya entrado en años, las pistas están ocultas en el paisaje, las acciones de los personajes, sus miradas y silencios. Eso, personalmente me gustó, sin embargo, el ritmo se me hizo bastante cansino. Si hablamos de las actuaciones podemos decir que el trabajo de Gerrit Knobbe es extraordinario, con pocos gestos, miradas profundas y movimientos de manos, logra transmitir la incomodad que siente el protagonista de esta historia.
En fin, Tierra de crimen es una buena película, pero no apta para cualquier espectador, si bien es un thriller está más cerca de un drama minimalista que del policial tradicional.
7/10