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Review: Franz

Este jueves llega a los cines la película Franz, la biopic del escritor checo Franz Kafka dirigida por Agnieszka Holland. Se trata de una apuesta que combina distintos elementos para resumir la vida del artista y aportar una hipótesis acerca de su propio punto de vista de la realidad. El protagónico es del debutante Idan Weiss, para quien el parecido físico habrá sido de ayuda en la selección, golpe de suerte que después sostuvo con su buena actuación.

La narración selecciona momentos que dan cuenta de la crianza de un padre burgués y severo (Peter Kurth), que desearía que su hijo tuviera aptitudes para ocuparse de la fábrica, una madre que hace lo que el padre dice, y una hermana que lo materna hasta una edad incomprensible. Por ejemplo, el anuncio de Franz sobre su casamiento, desata en la mesa familiar la reacción violenta del padre, negativa de la madre y alentadora de la hermana.

Asimismo, también veremos la opinión de los personajes, que rompen la cuarta pared contando a cámara qué es lo que cada uno opina: por ejemplo, la hermana supone que Franz está enamorado de su novia porque la describe con precisión, sin idealizarla, aunque diga que “parece una sirvienta”.

El punto de vista de Franz aparece en las imágenes surrealistas, por ejemplo, cuando imagina la preparación al matrimonio como una escuela de hombres desnudos. El mundo de los vínculos y el mundo femenino en particular se muestra como fuente de misterio y temor para Franz, pero nunca terminamos de desentrañar qué piensa o qué siente.

En este sentido, la narración mantiene la fascinación con el personaje y lo convierte en un ser incomprendido pero simpático, dueño de una sensibilidad extraordinaria y obsesiva. No profundiza más que en la crítica hacia el afuera y hacia el presente, cuando los fast forwards muestran el museo Kafka y la simplificación discursiva ―en visitas guiadas, que tampoco tienen mucho espacio como género discursivo para desarrollar demasiado contenido―.

O aún más, resalta el ridículo mercantilizado del turismo, oponiéndolo a la obra o el genio del autor, que poco aparece en la película. El resultado es una narración no lineal y despareja, que con la proliferación de elementos usados se vuelve amena y agradable de ver, pero que se queda en una superficialidad que idealiza e inviste de un aura mágica un personaje más bien oscuro.

6/10

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