Siete años y cinco temporadas tuvieron que pasar para que los muchachos finalmente cerraran su historia y dijeran “adiós”. En el camino hubo varios sube y baja de emociones y expectativas, pero a pesar de todo lograron que el peso acumulado de dos temporadas clave terminara dando fruto en un final digno.
Sin embargo, y aunque ya arranqué diciendo que el cierre es “digno”, eso no salva el hecho de que esta última temporada haya sido un desastre narrativo y un verdadero fracaso como temporada final. La emoción que construyeron los dos primeros episodios fue derrumbándose en picada con el correr de los capítulos. Centraron prácticamente toda la estructura en un único conflicto relacionado con Homelander y no salieron de ahí hasta la recta final, donde ni siquiera terminaron aprovechando correctamente el enorme énfasis que le dieron a ese elemento durante toda la temporada.
Si bien la trama resultó medianamente interesante y la idea de que el villano consiguiera su objetivo era realmente aterradora, eso terminó funcionando apenas como un recurso secundario. La temporada prefirió dedicar gran parte de sus cimientos a construir propaganda para el próximo proyecto de este universo, «Vought Rising». Y no digo que la serie no me genere interés, pero desperdiciaron un tiempo valiosísimo que podría haberse utilizado para desarrollar mucho mejor a los personajes de la historia principal.
Y ya que hablamos de personajes, vamos por partes. Por un lado tenemos a MM (Laz Alonso) y Starlight (Erin Moriarty), dos personajes cuyas historias y personalidades no resultaron particularmente agradables esta temporada. MM jamás fue el foco principal de la serie, pero siempre funcionó como un personaje interesante gracias a esa pequeña historia individual que complementaba bien la estructura narrativa del grupo. Aquí, en cambio, apenas tuvo presencia durante los primeros episodios y luego pasó a convertirse en uno más hasta el final. Mientras tanto, Starlight había tenido mucho más desarrollo en la temporada anterior, pero su trama individual en el episodio cuatro termina sintiéndose como un relleno bastante innecesario, aunque sí debo admitir que me gustó ver esa leve decadencia mental de Anne desarrollándose a lo largo de la temporada.

Por otro lado están Frenchie (Tomer Capone) y Kimiko (Karen Fukuhara), quienes mantienen el mismo ritmo narrativo que arrastraban desde temporadas anteriores. Y eso, en este caso, es algo positivo, porque sus personajes nunca decaen y siguen cumpliendo dentro de la historia. Volvimos a ver un lado más científico de Frenchie, muy similar al de las primeras temporadas, algo que personalmente disfruté bastante, mientras que Kimiko atraviesa una pequeña pero significativa evolución en su personaje. Fueron, sin dudas, los mejor tratados de toda la temporada y sinceramente los voy a extrañar.
Entre los personajes desperdiciados también nos encontramos con Ryan, un personaje cuyo cierre funciona muy bien, aunque de una manera demasiado repentina. Con un poco más de foco y peso dentro de la estructura principal de la temporada, su desenlace habría encajado a la perfección con el cierre de la trama y su aparición final se habría sentido mucho más heroica y épica. Es una verdadera lástima que uno de los mejores personajes de toda la serie haya recibido un tratamiento tan simple y vacío en el gran final de la historia.
Llegando a la cabeza de la construcción narrativa aparece Soldier Boy (Jensen Ackles), quien, siendo sincero, terminó funcionando más como promoción para «Vought Rising» que como un personaje verdaderamente importante dentro de esta última entrega. La pequeña trama padre-hijo con Homelander era interesante y tenía buenos cimientos, pero todo terminó derrumbándose con su desenlace y con esa extraña obsesión repentina hacia Liberty/Stormfront (Aya Cash) que le nació esta temporada. Soldier Boy sigue siendo un gran personaje y uno de mis favoritos de toda la serie, pero en esta recta final estuvo bastante desperdiciado, aunque debo admitir que el episodio cinco fue excelente para él. También está Hughie Jack Quaid), quien mantuvo un papel medianamente secundario hasta el desenlace. Me gustó que, a pesar de todo el recorrido vivido, Hughie conservara su esencia y continuara siendo un apoyo fundamental para Butcher y Starlight. Para mí, él fue lo mejor del final.
Y dejo lo mejor (o quizás lo peor) para el final. Homelander (Antony Starr) perdió completamente ese título de “villano intimidante” que había construido a lo largo de la serie, porque en su trayecto final terminó convertido en un personaje llorón e inservible, todo lo contrario a la amenaza aterradora que alguna vez fue. Me hubiese gustado ver por última vez su faceta más violenta, sanguinaria y despiadada, esa que definió las temporadas anteriores y que habría permitido sentirlo como el verdadero villano a derrotar en el gran cierre.
En cambio, terminó convirtiéndose en un personaje débil y hasta absurdo. A pesar de todos sus problemas de escritura, Antony Starr brilla fuertemente interpretando a homelander, su poder actoral en el lenguaje corporal y manejo de facciones es tan increíble que Starr logró adaptarse a cada estapa del personaje y plasmo en pantalla todas sus emociones, el merecido mérito del actor se lo lleva también por regalarnos una increíble batalla final y una despedida memorable del homelander. Mientras tanto, Butcher (Karl Urban) sufrió una constante fluctuación como personaje durante esta quinta entrega. El final de la cuarta temporada prometía que finalmente tendría todo bajo control y se convertiría en la verdadera amenaza, pero terminó regresando a ese estado base y repetitivo que viene arrastrando desde hace varias temporadas.
Y así llegamos a la conclusión final: «The Boys» tuvo una última temporada bastante floja e incluso algo alejada de la esencia original de la serie. Aun así, debo admitir que logró redimirse parcialmente gracias a sus personajes y a un desenlace cargado de acción y brutalidad. Y aunque eso no salva ni justifica los enormes errores estructurales de la temporada, sí consigue entregar un final con el sello característico de «The Boys».
7/10.