La segunda temporada de En el barro viene muy oscura con el personaje de la Gringa Casares (Verónica Llinás) manejando el interior de la cárcel La Quebrada. Con un trabajo de maquillaje que hace recordar al que hicieron con Charlize Theron en Monster (2003), su apariencia sola ya mete miedo; y no tiene punto de comparación ni con la gallega ni con María de la temporada anterior: la Gringa es sádica, abusadora y maltrata incluso a quienes ama.
¿Pero cómo sabemos esto si nuestra protagonista es otra? Un año y medio atrás Gladys (Ana Garibaldi) salía de la cárcel. En ese tiempo sobrevivió afuera con laburos legales de mierda. En el primer negocio que intenta armar con un narco, alguien la traiciona y vuelve en cana. Pero el narco quiere que le paguen la mercadería incautada y secuestra a su nieto (el hijo de Diosito) como seguro de pago. Entonces los caminos de la Borges y la Casares (guiño-guiño) se tienen que cruzar, porque Gladys hará de todo para recuperar a su nieto.

Mientras Gladys estuvo afuera, en La Quebrada cambiaron las fuerzas: la Zurda (Lorena Vega) siguió moviendo el negocio de las chicas, pero ahora ya no con Only Fans sino con salidas nocturnas para desvalijar turistas y ricachones. Y quien autoriza y saca tajada, es la Gringa. Queda flotando la pregunta sobre si el nuevo miedo de esta sociedad ―o de los varones― son las viudas negras o si es solamente una moda en el audiovisual. Veremos.
También hay nuevas reclusas encarnadas por Lola Berthet, Charo López, Eugenia Suárez y Julieta Ortega. Hay una nueva directora del penal, Beatriz Lanteri (Inés Estévez), una mujer severa pero con cierta dosis de esoterismo y terapias alternativas; y Antín (Gerardo Romano) en el cargo de Secretario de Seguridad con su lugarteniente Capesce (Jorge Lorenzo, fallecido el año pasado) continúa haciendo negocios con todo lo que puede.
Por su parte, las “embarradas” que siguen en la cárcel han tenido sus cambios: Yael (Carolina Ramírez) cayó en adicción a las drogas y se puso de novia con una de la banda de la Gringa, mientras que Solita (Camila Peralta) pasó de limpiar en el pabellón de OF a salir de viuda negra con ellas. Con este pantallazo de personajes y situaciones queda planteada esta segunda temporada, que será más cruda y oscura que la anterior, porque como dice Gladys, “libertad sólo tienen los que se pueden rascar los huevos”.
7/10