Retratos del Apocalipsis es una de terror argento que, con una producción modesta, una propuesta narrativa lúdica y un gran guion, consigue resultados muy buenos. La colaboración Nicanor Loreti, Fabián Forte y Luca Castello —gente abocada al terror, que cada vez posiciona mejor al género en nuestro país— parte del tropo clásico del brote zombi.
Como se anticipó, la producción y los efectos son modestos, porque no podemos olvidar la situación del país y en particular del cine, pero si hay algo que sobra acá, es ingenio. Así, la organización en cuatro historias o retratos en escenarios cerrados y con pocos personajes, permite esquivar la necesidad de poner miles de zombis a crear el efecto fin del mundo.

La belleza de la narrativa es mostrar cuatro momentos del apocalipsis zombi desde el punto de vista de personas comunes (nada del presidente de los Estados Unidos organizando la batalla). La linealidad se construye por sucesión de instantáneas que configuran en segundo plano la historia del brote. En el primer relato, una mujer policía llega a una escena del crimen que pretende amañar para su propio beneficio.
Aquí la narración permite escuchar los pensamientos de la oficial, con una mezcla de grotesco y costumbrismo. Lo mismo puede decirse acerca del tono del segundo relato, “Las ratas”, con diálogos y actuaciones afinadísimas, que por momentos hacen pensar en una Esperando la carroza terrorífica. Para el tercer retrato la apuesta es el registro de filmación encontrada: una mujer embarazada, encerrada con su pareja, se filma para contarle a su hija cómo era el mundo antes.
Éste y el cuarto fragmento cambian rotundamente el tono, dejando de lado el humor e incorporando en el último, lo paranormal. Estos formatos permiten que el avance en segundo plano de la historia del brote resulte muy dinámica y entretenida en su fragmentariedad, pero a la vez complica la entrada del espectador en un tono muy disímil al que venía viendo. Ni hablar que no todos los retratos funcionan igual de bien.
En suma, Retratos del apocalipsis es una peli inteligente y entretenida que suma unas cuantas millas al avance del género en nuestro país. La dirección de fotografía —a cargo de Nicolás Gorla y Cristian Bidone— y los efectos prácticos se ajustan a una producción independiente: tranqui pero eficaz. Por sobre todo, toma un tropo muy trabajado y lo pone a hablar de lo humano y, claro está, de lo humano desde el punto de vista argento.
8/10