Volvemos con las miniseries, y ahora le toca el turno a Netflix, que hace un par de días estrenó, sin mucho bombo, Toxic Town. Y esto es una verdadera pena, debido al tema tan serio que toca, y que por desgracia se sigue ignorando a día de hoy. Pero eso lo vamos a ver dentro de la reseña.
La historia se sitúa en East Midlands de hace varias décadas. Con una empresa constructora cerca del pueblo, de golpe se da una oleada de nacimientos con los bebés teniendo malformaciones o problemas que los llevan a la muerte. El hecho no pasa desapercibido para algunos políticos locales honestos, y menos aún, para las madres de los damnificados; así que de a poco se empiezan a organizar para demandar al gobierno.

Con apenas cuatro capítulos de unos cincuenta minutos cada uno, nos llega una nueva historia real de cómo una empresa despreocupada por el medioambiente, le arruinó la vida a una zona en particular, con la complicidad de las autoridades de turno. De hecho, hace no mucho, recibimos una película protagonizada por Mark Ruffalo que trataba el mismo tema, pero con el agua.
Esta vez tenemos al tándem de Aimee Lou Wood, Jodie Whittaker, Robert Carlyle y Rory Kinnear llevando a cargo la historia; con las dos primeras siendo directamente afectadas, mientras que los dos últimos, son aquellos responsables de representarlas ante un poder mayor. Si bien todo el elenco lo hace bien, destaco en especial a Whittaker y Aimee Lou Wood como las que se lucen, en especial porque sus personajes son los que más sufren. Ya va siendo hora que a Wood le den un poco más de prensa.
Junto con las actuaciones, que la serie dure tan poco es otro acierto. Lo que sabemos de la vida personal de cada personaje, es solo lo necesario para aportarnos a la trama principal, sin relleno. Lo mismo se aplica a los protagonistas relacionados a la política, nunca vemos largas sesiones ni nada, en pocas escenas se nos deja en claro quienes son los corruptos, y quienes son los pocos que se preocupan por la gente.
Como toda serie que tiene como punto central un juicio, el mismo es el clímax de la historia. E irónicamente, es lo peor de Toxic Town. Primero porque el desarrollo es muy acelerado, y segundo, porque no se juega a nivel dramático, para saber si los damnificados van a perder o no. Es como si se hubieran quedado sin ganas de trabajar y lo hicieron todo a las apuradas.
Toxic Town es una serie bastante recomendable, tanto por el tema como por algunas actuaciones. Quizás no proponga nada nuevo o sorpresivo, pero ese no es el caso. El punto es que visibiliza algo que, por desgracia, sigue pasando.
8/10