Review: Se ocultan en la oscuridad

Se ocultan en la oscuridad (Be afraid, 2017) entra en lo que podría considerarse un nuevo tipo de categoría: la de las películas con prometedores comienzos.

Este año hubo varios de esos casos, basta recordar a The Bye Bye man de Stacy Ttile o la no secuela de Amityville: El origen del terror que en realidad se llamaba The Unspoken y la había hecho Sheldon Wilson. ¿Qué tienen en común? En lo que suele durar el prólogo ya está contada toda la historia de manera sintetizada, sabemos cómo va a terminar, a quién va a apuntar la historia, como una especie de corto donde el director tiene que resolver todo en escasos minutos. Es ahí donde muchos realizadores manejan a la perfección el poco presupuesto; lamentablemente, la historia después sigue y no son capaces de pasar el desafío.

Imagino que esto tiene que ver en parte porque se trata de producciones baratas directo a dvd cuyo único propósito es darle trabajo a la gente y meter en la industria a algunos otros (y ha habido casos de actores que empezaron abajo y terminaron triunfando, sino vean a Naomi Watts).

Que sean producciones de escasos medios no molesta, ni tampoco que su mercado sea el hogareño, lo que molesta es que caiga siempre en lo mismo, en esa falta de interés de lograr algo aunque mínimo, un susto, una secuencia tétrica, que los personajes dejen de ser marionetas que sólo sirven para hacer avanzar la historia.

Be afraid -cuyo título debería ser Están entre nosotros– es este tipo de películas; y no va a ser la primera, ni la última. Es una más que viene a cubrir la demanda por cine de terror en un año en donde el público demostró que estaba cansado de ver siempre lo mismo, donde otro tipo de historias ganó el corazón del espectador y demostró que se viene un cambio en este género, uno que no sean sólo fantasmas, posesiones, ni seres sobrenaturales, sino buenas historias, buen manejo de las escenas de terror, personajes que generen empatía y sobre todo buen cine.

Review: La posesión de Verónica

En noviembre de 1992 en Vallecas, España, tuvo lugar un hecho inexplicable. Una joven de 18 años llamada Estefanía Gutierrez Lázaro encuentra su muerte tras jugar con el macabro tablero Ouija. Estefanía sufría de alucinaciones, visiones y pesadillas. En su casa se sentían presencias extrañas que perturbaban a sus propios padres. Varios policías se hicieron presentes en la vivienda y en el informe policial se señaló inéditamente “una situación de misterio y rareza”. Conocido como el Caso Vallecas, hasta la actualidad no se sabe con exactitud el motivo de la muerte de Estefanía. Verónica (título original de esta película) se basa vagamente en ese caso.

Verónica es una chica de 15 años, concurre a la escuela y es la mayor de cuatro hermanos. Ella está a cargo de los menores, pues su madre suele estar ocupada con el trabajo. Un día decide jugar la Ouija con las amigas para poder hablar con su padre, al que perdió de niña. Desde ese momento abre una puerta que no puede cerrarse.

Paco Plaza (uno de los responsables de la saga REC) presenta una historia de terror lejos de los fuegos artificiales. El miedo se va construyendo con un acertado uso de la sugestión, con sombras, extraños sonidos sin origen y planos claustrofóbicos. Desde El orfanato (2007) en España se viene haciendo terror donde los niños son la fuente del mal, en este caso las actuaciones de los infantes son aterradoras por la credibilidad y por un guión perturbador y felizmente malsano.

Si en REC (2007) el horror se propagaba de forma tangible, en La posesión de Verónica crece desde adentro de la psiquis del personaje principal. Verónica añora volver a hablar con su padre ausente (con todas las inseguridades patológicas que esto significa) y termina sufriendo en la soledad al borde de la locura, la madre le recrimina sus acciones en vez de apoyarla y sus hermanos son muy pequeños para comprender la gravedad de la situación. Los miedos toman forma de brazos con garras que atraviesan la cama, de inscripciones anónimas, de sangre coagulada, de visiones que alteran la realidad. Verónica atraviesa su propio calvario y no hay a quién acudir.

La banda sonora recuerda a It follows (2014) y su espíritu revival retro acompaña muy bien las misteriosas escenas nocturnas. Por su formalidad estética y narrativa La posesión de Verónica probablemente será material de estudio en las escuelas de cine del futuro, no es un film genérico más y es totalmente disfrutable para los fanáticos del miedo.

REVIEW: FELIZ DÍA DE TU MUERTE


Por Santiago González

Theresa Gelbman (Jessica Rothe) se despierta con resaca en el cuarto de un alumno de la universidad a la que asiste. Este cuarto no es muy llamativo a excepción de un poster, el de la película They Live (1988) de John Carpenter. Esta no es una referencia más para sumar a la moda de los ’80, ya que justamente este clásico trataba sobre despertarse, aunque sus motivos fueran más políticos. En Feliz Día de tu Muerte (Happy Death Day) es usada de otra manera…

En su tercera película, el director Christopher Landon vuelve a inyectarle humor a subgéneros del terror; ya lo había hecho con los fantasmas en Actividad Paranomal: Los marcados y después con los zombies en Scout Guide to the Zombie Apocalipsis. Ahora es el turno del subgénero slasher (el de asesino enmascarado que mata adolescentes), y este es por ahora su mejor trabajo.

 

Son muchas las cosas que hacen funcionar a Feliz Día de tu Muerte. La primera y más evidente es que se apoya en Groundhoug day (conocida en Argentina como El día de la marmota) para contar su historia. Esto no es sólo un truco para volverla original, sino que también funciona con la ideología del cine slasher, ese que tuvo su auge a principios de los ‘80 con Viernes 13 y sus imitadoras, que fueron atacadas por distintos medios por ser conservadoras y reaccionarias. Acá ocurre algo similar y es por eso que choca el uso del poster de They Live, un film que era una crítica a aquella ideología. Para ir directo al grano, quien dentro de las convenciones del género vendría a ser la zorra acá es la protagonista, y tiene que ir viviendo el mismo día para mejorar como persona según las convenciones establecidas por la sociedad.

Pero por otro lado esto de tener a Goundhog day como influencia directa siempre funciona (véase Edge of Tomorrow). Hay algo de querer cambiar el destino, de la repetición, de cómo poder escapar de lo mismo que es atractivo y da siempre secuencias originales. En esta película se sabe el resultado, pero lo divertido es cómo da pie a escenas de suspenso dignas de los mejores exponentes del slasher, sobre todo a aquellos que salieron post-ScreamFeliz Día de tu Muerte es también una vuelta a lo mejor del cine de adolescentes de los ’90, cuando importaban los personajes y sus relaciones.

 

Jessica Rothe, esta chica a la que el espectador quizás recuerde como la amiga rubia de Emma Stone en La La Land (2016), es una gran actriz. Al principio es difícil empatizar porque encarna a la perfección a la zorra, incluso hasta le dicen “bitch” varias veces. Pero después el personaje empieza a cambiar y pasa de víctima a mujer de armas tomar, a mostrar un lado sensible y gracioso. Todas esas emociones logradas por ella hacen funcionar a la película. Pero por sobre todo la nueva obra de Cristopher Landon es divertida, en una época en que parece una herejía que una ficción dure menos de dos horas, el director entrega una que llega a los 90 minutos y que sólo necesita de ese tiempo para contar todo lo que tiene que contar. Sí, hay algunas arbitrariedades, pero en este caso no importa el fin sino el camino.

 

 

Por Germán Pérez

 

Simpática recreación en el género horror/comedia que refleja recuerdos de Groundhog Day (1993) y Edge of Tomorrow (2014)Feliz Día de tu Muerte (Happy Death Day) se disfruta y ofrece una interesante mirada sobre el bucle temporal en el mundo de “los jóvenes mimados”.

Dirigida por Christopher Landon (Paranormal Activity: The Marked Ones), la película presenta el mundo de Tree (Jessica Rothe), una joven egocéntrica y superficial, el clásico estereotipo de princesa de universidad cuyos días se resumen en fiestas, combinar ropa e ir de cama en cama… hasta el día de su cumpleaños. En lugar de tener su happy birthday, Tree es asesinada por una misteriosa figura con una máscara de bebé. El problema: no muere, sino que su día se reinicia, y para complicar aún más las cosas el misterioso psicópata vuelve una y otra y otra vez para acabar con su vida.

Happy Death Day es rápida y consigue risas de parte del público gracias a que ofrece lo que el espectador requiere. Esto es un arma de doble filo ya que el film inclina su peso en la cultura Mtv Millennial; tenemos referencias de Teen Mom, redes sociales y Starbucks, y esto claramente trae personajes absurdamente pomposos e insoportables -de todas formas, Tree logra hacerse querer al pasar los minutos-. El villano resulta convincente en su medio y logra destacarse en la lista de “recientes asesinos enmascarados”, pero hay que aclarar que el aura predecible rodea a este personaje en todo momento.

En cuanto a las muertes -un punto en contra de la película-, todas son light y no poseen un factor contundente que haga impresionar al espectador a la hora de disfrutar la matanza. Happy Death Day es una Scream disfrazada de Groundhog Day, no obstante, si queremos ver Scream, queremos ver sangre y en este film hay poco y nada de ella.

 

Una película ideal para el público teen gracias a extensas referencias a la Cultura Pop a lo largo y a lo ancho de la pantalla. Sin embargo, esas referencias sumadas a la constante rebeldía que poseen los personajes, hacen un combo que no permite digerir correctamente la experiencia en salas. Happy Death Day se queda en el buen entretenimiento y ya.