Review: Aterrados

Inspirado en el corto Tiene miedo (2003) Aterrados es la nueva propuesta de Demián Rugna,   un realizador con una vasta trayectoria dentro del género de terror hecho en Argentina. Fue el responsable de escribir El muerto cuenta su historia (2007) y su segmento en la recomendable Malditos sean (2011). Este es su tercer largometraje y también un antes y después dentro del fantástico nacional.

Para que les quede claro de entrada, Aterrados es una gran película de terror. Es una historia simple que entiende los mecanismos del género y logra su objetivo, el de asustar a la audiencia. En vez de copiar al cine  norteamericano, la nueva película de Rugna encuentra su nicho en la idiosincrasia de su país. La historia transcurre principalmente en una callecita de la provincia de Buenos Aires, lugar que el director aprovecha al máximo, así como  tres casas y una oficina.

Y da miedo. En vez de intentar asustar cada dos minutos, se busca la creación del clima y  la tensión necesaria para poder ser rematado con sustos que no son gratuitos sino que tienen consecuencia con el desarrollo de la historia. En interesante también que busque escaparle a los famosos sonidos fuertes para hacer saltar al espectador, esto es porque se confía en el poder de las imágenes y en el hecho de que el espectador ya está inmerso en la situación y que expectante de lo que sucederá. Y a la vez da pie a tres de las mejores secuencias de la película, una que tiene que ver con un personaje sentado en una mesa, otra que transcurre en una ventana y otra que tiene que ver con una pared, son secuencias que pueden hacerle frente a cualquier escena de El conjuro (2013).

 

Todo esto no funcionaría sin los excelentes actores que hay. Todos son convincentes en sus papeles, tienen su función dentro de la historia y además logran que simpaticemos con ellos, en especial el personaje interpretado por  Maximiliano Ghione quien a la vez sirve como la parte cómica y quien va creciendo dentro de la historia. La única crítica en contra es que no dure más porque la experiencia es muy entretenida.

Aterrados es una película que debería estrenarse en cines en todo el país y que también debería tener aún más promoción. Es la que viene a demostrar que en Argentina se viene haciendo cine de terror del bueno, es de esas que el público casual puede disfrutar y acercarse a un género sin pensar que es bizarro y malo. Es el camino a seguir y ojala lo sigan.

Buenos Aires rojo sangre 18 edicion

Y llego la decimoctava edición del festival Buenos Aires Rojo Sangre, del 30 al 10 de diciembre, casi dos semanas para ver el cine que no te dejan ver en otro lado, para disfrutar de distintas miradas sobre el género fantástico. Otro año en que sus organizadores van demostrando su crecimiento desde que comenzó en el año 2000. En esta ocasión agrega una segunda sede, la del Multiplex de Belgrano (Vuelta de Obligado 2199), además del ya clásico cine de Lavalle y Florida.

Este año uno de los platos fuerte es el invitado internacional, anteriormente ya había estado el director Ruggero Deodato (responsable del clásico de caníbales Holocausto Canibal), esta vez viene Mick Garris, director de Critters 2 (1988) y de varias adaptaciones de Stephen King como The Stand (1994), Sleepwalker (1992) asi como también responsable de producir series como Master of horror y Fear itself. Garris es por sobre todo un cultor del cine de terror, alguien que ha entrevistado a leyendas del género como John Carpenter, Joe  Dante y John Landis y muchos más, es sobre todo un propulsor del género. Algo similar a lo que ocurre con Culto al terror del director Gustavo Leonel Mendoza. Este documental se acerca a figuras míticas que todo fan conoce como Tom Savini y Bruce Campbell y logra algo interesante, tenerlos ahí compartiendo el mismo amor por el género.

El otro plato fuerte son las películas nacionales en especial Aterrados de Demian Rugna, uno de los directores más comprometidos con el género, también se presentara Los olvidados de los hermanos de los hermanos Onetti quienes anteriormente habían hecho el muy recomendable giallo Francesca. No serán los únicos, también estarán en competencia títulos interesantes como Relicto, la chilena Trauma, la española Verano Rojo y la alemana Replace entre otras.

Todo esto y mucho más ofrecen el Buenos Aires rojo sangre, el festival que al igual que género fantástico se mantiene en pie, que no va a morir, en donde los directores pueden mostrar su visión retorcida del mundo, también un lugar de unión para todos los que aman al terror. Y encima las entradas son accesibles, ¿Qué más quieren? Vayan

Review: Victoria y Abdul

Hay dos cosas buenas que mantienen la atención en esta nueva película del director Stephen Frears (responsable de Alta fidelidad, Philomena, entre otras). Las dos son establecidas en el prólogo y continúan durante el resto de la historia.

En aquel comienzo se establece cómo va a ser la relación entre los dos personajes principales. No importa cuán bien se lleven los protagonistas, ni cuánto se respeten, o se quieran y se entiendan, la reina siempre va a ser más importante que un indio/musulmán, algo que se confirma en los títulos donde aparece el nombre en árabe del protagonista masculino y luego en ingles el de ella, razón por la que esta película funciona.

Judi Dench es una gran actriz con una larga y exitosa trayectoria con títulos como Chocolat (2000), Shakespeare in love (1999), y las últimas películas de la saga de James Bond. Ella logra transmitir todas las emociones de su personaje y es quien opaca a los demás actores que cumplen convincentemente su función dentro de esta historia. Eso mismo parece entender su director, que en más de una ocasión, confía lo suficiente en ella como para dejar que sostenga el plano por si sola.

Victoria y Abdul

Lo interesante del personaje de Ali Fazal como Abdul es que a simple vista es un personaje mucho más superficial que el de Judi Dench pero el guion, a cargo de Lee Hall, se encarga de darle una personalidad ambigua, ¿todo lo que hace es por cariño a ella o tiene una agenda secreta?

El resto de la película es una comedia simpática/boba con chistes que el director tiene que explicar y cuyos dardos van más hacia la cultura árabe/india que a la británica. Resulta llamativo que dentro de este contexto haya una escena en que uno de los personajes musulmanes tenga un diálogo en que profetice el odio de de este pais a Inglaterra.

Stephen Frears utiliza esta película simpática para hablar de muchas cosas que ocurren hoy en día en el mundo y en relación con estos dos países, porque entiende que el cine de entretenimiento es campo para insertar ideas sobre la sociedad y los problemas que acarrean y se callan.