Review: Forgotten Scares

Forgotten scares

Uno de los placeres de ver documentales es la posibilidad de descubrir nuevos mundos, filmografías distintas o ahondar en el trabajo de un artista. Empujado por eso, Forgotten Scares: An In-depth Look at Flemish Horror Cinema (2016) prometía mucho de lo primero, y es lo único rescatable.

El cine de género hecho en Bélgica me era desconocido y este documental parecía dedicarse a cada una de las películas que habían salido de este país desde principios de la década del ’70 con el estreno Daughters of Darkness (1971) y que continúa hasta la actualidad. La mayoría de estos títulos son películas de explotación de, por momentos, escasa calidad. Pero es justamente la oportunidad de ver estas copias lo más llamativo. La industria de cine de género en Bélgica a pesar de contar ya con varias décadas sigue en constante crecimiento, con muchas inquietudes y muchos problemas de financiación por justamente ser de género, en un país que reniega de esa clase de cine.

Eso es lo mejor de Forgotten Scares, un documental que en su escasa duración termina aburriendo. En su afán de cubrir cada uno de estos títulos termina alargándose, repitiéndose, contrariándose y que (pecado de pecados) no logra mantener la atención del espectador. Cuando las películas que se muestran (entre ellas el clásico de culto Rabid Grannies, 1988) son más interesante que lo que cuenta el director hay un problema. No se hace nada con su material, no se juega con él, no nos pone en contexto, en algunos casos ni siquiera se sabe de qué tratan y es en ese momento en que las imágenes de estas películas se defienden por sí solas, cuando el director de este documental las deja frente al espectador.

Forgotten Scares es una decepción, un documental que, dado su tema, podría haber dado para más pero que sólo queda en un muestrario de gemas olvidadas.

Buenos Aires rojo sangre 18 edicion

Y llego la decimoctava edición del festival Buenos Aires Rojo Sangre, del 30 al 10 de diciembre, casi dos semanas para ver el cine que no te dejan ver en otro lado, para disfrutar de distintas miradas sobre el género fantástico. Otro año en que sus organizadores van demostrando su crecimiento desde que comenzó en el año 2000. En esta ocasión agrega una segunda sede, la del Multiplex de Belgrano (Vuelta de Obligado 2199), además del ya clásico cine de Lavalle y Florida.

Este año uno de los platos fuerte es el invitado internacional, anteriormente ya había estado el director Ruggero Deodato (responsable del clásico de caníbales Holocausto Canibal), esta vez viene Mick Garris, director de Critters 2 (1988) y de varias adaptaciones de Stephen King como The Stand (1994), Sleepwalker (1992) asi como también responsable de producir series como Master of horror y Fear itself. Garris es por sobre todo un cultor del cine de terror, alguien que ha entrevistado a leyendas del género como John Carpenter, Joe  Dante y John Landis y muchos más, es sobre todo un propulsor del género. Algo similar a lo que ocurre con Culto al terror del director Gustavo Leonel Mendoza. Este documental se acerca a figuras míticas que todo fan conoce como Tom Savini y Bruce Campbell y logra algo interesante, tenerlos ahí compartiendo el mismo amor por el género.

El otro plato fuerte son las películas nacionales en especial Aterrados de Demian Rugna, uno de los directores más comprometidos con el género, también se presentara Los olvidados de los hermanos de los hermanos Onetti quienes anteriormente habían hecho el muy recomendable giallo Francesca. No serán los únicos, también estarán en competencia títulos interesantes como Relicto, la chilena Trauma, la española Verano Rojo y la alemana Replace entre otras.

Todo esto y mucho más ofrecen el Buenos Aires rojo sangre, el festival que al igual que género fantástico se mantiene en pie, que no va a morir, en donde los directores pueden mostrar su visión retorcida del mundo, también un lugar de unión para todos los que aman al terror. Y encima las entradas son accesibles, ¿Qué más quieren? Vayan

REVIEW: Djam

Djam

Djam es una joven griega enviada a Estambul por su tío Kakourgos por una pieza para su barco. El viaje es un reto a superar que es sobrellevado muy bien por ella y su avasallante personalidad. Y es que su frescura juvenil, su poca vergüenza y su conducta temeraria la hacen impredecible, adaptándose a las circunstancias. Es un gran acierto del film que Daphne Patakia sea quien da vida a la protagonista, ya que inunda la pantalla con un carisma natural. Como sucedió con Adele Exarchopoulos (La Vie D’Adele, 2013) o Stacy Martín (Nymphomaniac, 2013), son actrices que desbordan sensualidad desde su sola mirada. De Patakia dependerá la continuidad de su carrera.

Los habitantes griegos bailan, toman y comparten con la predilecta música rebétika (una especie de tango griego) de fondo, en cada bar y encuentro social. Los números musicales, que no son muchos, pecan de ingenuidad y llegan a la exasperación sin aportar mucho a la trama más que la lucidez de la misma Djam.

Djam

Podría decirse es un film de fortalezas. Djam perdió a su madre a temprana edad, heredó la gracia, la voz y la impetuosidad. Lejos de mostrar fragilidad, se muestra inquebrantable. Ella logró adoptar la fortaleza masculina, muy probablemente por el entorno que la rodea: un barco lleno de hombres anclado en una costa griega. Luego vuelve sola desde Turquía, con Avril, a la cual protege de los peligros acentuando su lado viril y protector. Esto sin contar las escenas que coquetean con el lesbianismo que terminan dando la sensación de pura complacencia hacia la platea a costa de una sexualidad turgente. Ella dice: “no soy lesbiana” después de perseguir a su amiga por cuartos y balcones en una escena de angelical desnudez. Ahí radica quizás el aspecto más interesante de su personalidad: ambivalencia. Otro ejemplo: en un intento desesperado por pagarle a un chofer un largo viaje en auto, ella insinúa que el sexo oral es la única salida, pero termina pagando con un billete sacado de la galera cuando minutos atrás se quejaba porque no tenía más dinero.

En cuanto al montaje y la narración, se notan algunos baches en ciertos pasajes del film; la dirección no está fina. Aún así, no se le puede reclamar autenticidad a Tony Gatlif, que es un director comprometido con la cultura gitana que retrata (la totalidad de su filmografía se basa en la peculiar cultura de los Balcanes).

En definitiva, Djam se deja ver como un film sincero, con aciertos y desaciertos. Podría decirse que es un film sin muchas luces, pero la labor de su protagonista se encarga de que el barco no naufrague en altamar.

REVIEW: The Square

Ruben Östlund retrató la problemática del bullying en los niños en Play (2011), con un realismo social que desnudaba las falencias del sistema en Suecia. Hasta el momento en que pude ver The Square, Play era lo más destacado en su filmografía. No habría que ignorar su laureada Force Majeure (2014), pero es que aún cuesta creer que su película menos arriesgada sea la más reconocida.

Ahora no hay chicos peleando en las calles o una pareja en conflicto. The Square es protagonizada por Christian (un notable Claes Bang), un curador de un museo de arte contemporáneo que expone obras destinadas a fomentar valores humanos como la solidaridad y la empatía. The Square (la obra del museo que le da el título a la película) quiere mostrarnos que la bondad humana todavía existe, y está representada por un perímetro cuadrado luminoso de 4×4, ahí dentro todos están a salvo del mundo exterior. Como si de una burbuja protectora se tratase, The Square es el futuro perfecto.

The Square

En paralelo, en un intento por ganar mayor notoriedad para el museo, unos jóvenes pasantes logran viralizar lo controversial en YouTube. Un video que por violento y gráfico va en contra del ideal del museo. Surge el conflicto.

Östlund narra los hechos con la corrección técnica sueca que lo representa: planos milimétricamente estudiados, un guión férreo y el infaltable estilo nórdico. Hay escenas muy logradas sobre la marcha y funciona como una radiografía del comportamiento humano. Es una sátira que bastardea la corrección política, muchas veces de manera shockeante (memorable la escena del poster).

No es para el público masivo, recomendable para quien quiera ver una historia bien contada y lejos de la risa fácil.

REVIEW: Dos son familia

Dos son familia

Samuel tiene la vida que siempre quiso, ya que es joven, apuesto, carismático, trabaja en una playa francesa y por sobretodo, es soltero y sin hijos. Pero todo cambia en su vida cuando aparece una chica a la que conoció un año atrás, y que luego de presentarse, le deja al hijo fruto de ambos. Mientras Samuel intenta rastrear a esta mujer por Inglaterra, su instinto paterno se hace presente, y ocho años después lo veremos como un padre hecho y derecho. Pero el retorno de la madre de su hija cambiará la vida de todos.

Nos llega desde Francia Dos son familia (Demain tout commence en su nombre original), un film que en apariencia y por su sinopsis parece un dramón de esos que la mayoría del público casual le escapa, pero ya al ver sus créditos iniciales veremos que no todo es moco y lágrima en este film. O al menos en gran parte de él.

Dos son familia

Dos son familia podría haberse quedado en una comediucha dramática del montón, pero el enorme trabajo que realiza Omar Sy al dar vida a Samuel, hace que nos interesemos por sus conflictos o sonriamos junto con él cuando algo le sale bien, dando un trabajo muy sólido. Pero quien de verdad merece los aplausos es la joven Gloria Colton como Gloria.

Esta muchachita de rulos no solo logra caer simpática y no ser un lastre para la trama (algo que por desgracia suele suceder con los roles infantiles), sino que además termina siendo la contraparte perfecta para el verborrágico papel interpretado por Omar Sy, ya que lo vuelve mucho mas creíble y no tan payasesco.

El trabajo de ambos actores es acompañado por un buen guion, que va construyendo el final dramático poco a poco, dándonos pistas entre tanta risa y escena graciosa. Esto es todo un logro, ya que cuando llegamos al lado emotivo del film, nunca nos sentiremos traicionados por el guionista Eugenio Derbez, quien de a poco fue mostrando sus cartas sin que nos demos cuenta.

Dos son familia

Es una lástima que quizás el personaje antagonista de la película, sea bastante cliché (de hecho supongo que la mayoría de ustedes ya se habrán dado cuenta de quién es). Quizás ese sea el punto más flojo de Dos son familia.

Dos son familia es una gran opción para ir al cine para aquellos que quieran alejarse de los blockbusters norteamericanos, y busquen una historia mucho más humana. También es ideal para que la vean parejas que están esperando a ser padres o ya lo son. Cuando la vean entenderán porque esto último.