Review: Olé, el viaje de Ferdinand

De un muy popular personaje nacido en un cortometraje made in Disney hace ya 80 años, los estudios Blue Sky regresan a las adaptaciones con Ferdinand, la historia del toro que no quería ser bravo. Irónicamente, la voz de este personaje en su idioma original la hace John Cena, reconocido en el mundo del espectáculo por su rol de wrestler.

En las afueras de Sevilla, existe un criadero donde preparan a los mejores exponentes bovinos dotados de cornamenta que algún día enfrentarán al famoso Matador en la plaza española, un destino duro y muchas veces mortífero del que los animales no son justamente conscientes y lo confunden con el honor. Sin embargo, Ferdinand nace con una sensibilidad diferente, que se potencia cuando ve la violencia que rodea a su padre en los corrales. Decidido a no acabar del mismo modo, Ferdinand huye, dando nacimiento a una aventura que lo convertirá en el toro más fuerte, aunque no exactamente por sus dotes para el choque, sino gracias a su corazón.

Este nuevo largometraje animado no tiene grandes fortalezas más allá del mensaje que transmite, que va desde lo que verdaderamente se necesita para ser el héroe más grande y admirado por todos, hasta una protesta en contra de esa práctica española tan idolatrada en su tradición pero muy criticada en los tiempos que vivimos. De hecho, algunas escenas del film son un poco fuertes; si bien responden a la realidad, quizás perturben a algún que otro niño.

Como siempre, hay personajes secundarios que tienen mejores momentos que los protagonistas, y en este caso algunos de los más divertidos los tienen tres pequeños puerco espines. Olé, el viaje de Ferdinand, como la titularon por nuestras Pampas, es una peli animada más que no tiene nada que hacer contra otras exponentes del género; mejora por lejos la performance de las aburridas “Vacas Vaqueras”, pero tratándose del mismo director que nos trajo Río en otra historia que nos aleja de lo típico norteamericano con un despliegue musical impresionante, entonces Ferdinand carece de pasión, aunque sin soltarle la mano al desborde de ternura y a un aspecto visual sin fallas al que ya nos “malacostumbramos” con tantos buenos productos en el mercado.

 

 

 

 

 

 

 

REVIEW: JUMANJI EN LA SELVA

22 años desde esa entretenida aventura protagonizada por el querido Robin Williams, nos encontramos con una nueva entrega – algo impensada – de Jumanji. Esta vez el juego mortal en la selva se centra en el uso de la tecnología actual y los video juegos. Protagonizada por Dwayne “The Rock” Johnson, Jack Black, Karen Gillian y Kevin Hart esta película es una agradable sorpresa en salas de cine.

Los tiempos cambian y las plataformas de entretenimiento también, con una interesante vuelta de tuerca el film de Jake Kasdan – sí, el hijo del director/guionista Lawrence Kasdan – se arriesga a dirigir un proyecto que desde el vamos tenía la palabra riesgo impresa en todos lados. Milagrosamente Jumanji: Welcome to the Jungle – nombre original – resulta entretenida de principio a fin; la película es directa, simpática, juega con la nostalgia pero al mismo tiempo se arriesga y crea nuevas reglas de lo que alguna vez fue el mundo del tablero mágico.

Pasamos de las piezas en miniatura a los joystick y gracias a un correcto guión a cargo de Chris McKenna, Erik Sommers, Scott Rosenberg y Jeff Pinkner la película no falla al hacer esta transición – algo rebuscada – en pantalla grande. El cambio genera un momento de incertidumbre en la sala de cine pero al correr los minutos todo elemento necesario para satisfacer a un gamer se explota de manera ágil y sumamente interesante.

Dwayne “The Rock” Johnson, Jack Black, Karen Gillian y Kevin Hart poseen una química ideal para interpretar a cada avatar con sus respectivas habilidades; cada personaje refleja el otro lado de la moneda de los jóvenes atrapados en el juego. Desde ya hay que aclarar que la película se refugia en estereotipos de escuela para los cuatro personajes principales pero todo está puesto de una manera efectiva y simpática. Jumanji: Welcome to the Jungle es el The Breakfast Club de John Hughes en la selva.

Jumanji: Welcome to the Jungle no afloja un segundo, tiene un ritmo vertiginoso en su totalidad; es rápida, entretenida y los personajes están desarrollados de una manera justa sin derrochar información, es una película ideal para disfrutar en estas vacaciones. El juego entre la nostalgia y la actualidad es un conflicto hermoso en el cual todos los que disfrutaron de la película del año 1995 igual de cómodos que las personas nacidas en este nuevo milenio. La película se puede disfrutar en familia, con amigos o hasta en solitario. Es un gran espectáculo lleno de diversión. Recomendada.

Review: El gran showman

Para ser su debut en la silla de director, Michael Gracey ha construido un musical con todas las letras. Ya lo dijo el propio Hugh Jackman –ahora protagonista en The Greatest Showman– cuando fue host de los Premios de la Academia hace apenas algunos años atrás: “The musical is back, ladys and gentlemans”. Y no fue coincidencia ni premonición, porque este es un proyecto que el multifacético actor viene preparando desde 2009, con roles tan populares como el de Wolverine en la saga X-Men de Marvel Cómics, pasando por grandes romances como el de Australia junto a Nicole Kidman, y hasta llegar a una ambiciosa adaptación como la de Los Miserables .

La nueva película de los mismos escritores de letras musicales que La La Land (tal y como se regodea su poster) es un biopic con elementos de fantasía que hacen a la esencia del relato, ya que se nos está contando la historia del primer hombre considerado productor del showbiz en Estados Unidos, P.T. Barnum; mientras para muchos era un farsante (y algo de razón tenían), para otros era la persona más innovadora, creativa e imaginativa de New York, y luego del mundo entero.

El Gran Showman nos enseña muchos aspectos de este negocio, así como también grandes valores que nos hacen seres humanos. Mitos como el de la mujer barbuda o el hombre más pequeño jamás visto (y también el más alto), nacieron gracias a este señor, que acuñó el término circo que hoy día utilizamos no sólo para referirnos a lo que pasa dentro de esa tienda itinerante que solía montarse en pueblos y ciudades. Justamente, fue en mayo de este 2017 que tuvieron lugar los últimos shows de Ringling Brothers y Barnum & Bailey Circus, debido a la escasez de público y a las constantes protestas en defensa de los animales, un tema que está presente en el film y que fue resuelto utilizando puro CGI.

En el aspecto musical, como les anticipaba, nunca se pierde el centro de atención, ni de la historia, ni del combo canto+baile. Quien no disfrute de esto, pues entonces que no se someta al sufrimiento, ya que al igual que Moulin Rouge, The Greatest Showman es un espectáculo hecho y derecho. Ya sucedió con La La Land, que fue duramente criticada porque hacía agua en cuestiones argumentales; aquí no pasa, pero no deja de ser una ficción al servicio de los sentidos, específicamente en lo visual y auditivo.

Zendaya es una de las sorpresas, con números en trapecio para los que no utilizó doble y que son muy atractivos. Zac Efron eligió una gran oportunidad para su regreso, ya que desde High School Musical que no demostraba su talento para esto; de todos modos tampoco es que hace un trabajo excepcional, y para lo joven que es está muy por debajo de la destreza que despliega Hugh Jackman. Michelle Williams brilla con su belleza y su sensibilidad para los dramas donde el amor nos toca lo más profundo del corazón.

Ya con tres nominaciones a los Globos de Oro y probablemente algún Oscar en camino para la temporada de premios que se viene, la película es una muy bonita forma de despedir el año y darle la bienvenida a un 2018 que ya planea traernos la secuela de Mamma Mía, entre algún otro musical que de seguro nos sorprenda pronto, sin mencionar a una de las grandes contendientes que quién sabe si no nominarán como Mejor Película: COCO.

 

Review: La estrella de Belén

El nacimiento de Jesús es una de esas historias que todo el mundo conoce en detalle, pues no se trata de un cuento de hadas sino de un relato bíblico que para los creyentes está dentro de los acontecimientos más importantes. La llegada del Mesías tiene cientos de adaptaciones e interpretaciones, pero hay algunos detalles que se conservan sin importar el paso del tiempo, las culturas o demás factores que influencian sobre la vigencia de un relato, hasta convertirlo en un auténtico “teléfono descompuesto”.

Hoy día, todo tiene una versión para niños; de este modo, nos encontramos con La estrella de Belén (The Star, 2017). Justo a tiempo para Navidad, nos llega este film de Sony Animation que recrea los días en que María se enteró de que daría a luz a un niño que vendría a derramar sangre por nuestros pecados. Elocuentemente (guiño, guiño), eligieron para esa interpretación la voz de la actriz Gina Rodriguez, conocida por ser la protagonista de Jane the Virgin, una chica que un buen día se entera de que está embarazada. Más allá de este curioso detalle, la película es contada desde el punto de vista de los animales, principalmente el simpático burro Bo (Steven Yeun), quien sueña con convertirse en un corcel de la realeza. Justo cuando está cerca de encontrar el camino hacia ese destino, su vida da un vuelco al conocer a María y José, quienes abandonan su hogar y… el resto es historia conocida.

Camellos, aves, ovejas y hasta perros son los encargados de darle nuevo color a este viejo testamento, obteniendo como resultado un film simpático que, respetando las raíces religiosas (en especial si tenemos en cuenta que a la película la distribuye Affirm Films, una división de Sony que toma en su mayoría contenidos cristianos conservadores), se anima a bromear con algunas cuestiones sin perder la ternura que caracteriza a la llegada de Cristo a nuestra tierra, con los Reyes Magos de por medio, entre otras traviesas representaciones de célebres personajes históricos, más escenas de “acción” que le dan un tinte diferente.

Lo mejor es que si quieren, los estudios Walden Media pueden continuar con esta tendencia por mucho tiempo más, pues hay mucha tela de donde cortar. La estrella de Belén es lo que es, sin vueltas y sin ahogarse en complicaciones. Amén.