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Retro review

Retro review: El inventor de juegos

Basada en la novela homónima de Pablo de Santis, El inventor de juegos fue la gran propuesta para las vacaciones de invierno del 2014.

Todo comienza mediante una narración en off (Mike Clarke), para sumergirnos en el mundo de Iván Drago (David Mazouz), un niño de familia de clase media que tiene la facilidad de crear múltiples juegos de mesas originales. Cuando llega su cumpleaños, sus padres lo llevan a un parque de diversiones y, como es pésimo para esta clase de atracciones, obtiene un premio consuelo: una historieta donde en la última página se anuncia un concurso como inventor de juegos. Su incentivo de crear sin límites lo llevará a abandonar su zona de confort por fuerza mayor cuando sus padres desaparecen en una convención de globos aerostáticos y el misterio de encontrarlos lo llevará por distintos lugares hasta la Compañía de Juegos Profundos, donde vive el despiadado Morodian (Joseph Fiennes) quien podría tener las respuestas que está buscando.

Estrenada el 3 de Julio de 2014, tuve la oportunidad de verla en el cine y si bien está calificada como ATP (Apto Todo Público), personalmente lo hubiera catalogado como PG-13 (restringido para menores de 13 años) y estas son mis justificaciones:

Las historias del autor suelen estar apuntadas a un público infanto-juvenil como adulto. En este caso, sería el primero. La estética del director y guionista, Juan Pablo Buscarini, suele ir por ese costado también, a pesar que su trabajo como productor haya involucrado a películas de otras índole.

De Santis suele tratar temas de suspenso como de fantasía y ciencia-ficción en sus escritos, pero llevado a la pantalla (más adelante otra de sus obras sería transmitido en formato serie: EL HIPNOTIZADOR) puede provocar otros efectos que pude corroborar al salir de la sala y escuchar comentarios de chicos juntos a sus padres diciendo que no la habían entendido. De mi parte lo disfruté, ya habiendo leído otros libros del escritor y creo que influye mucho eso: la pluma y quien lo lleva a cabo audiovisualmente. Por ende, es difícil encasillarla en un género.

La fotografía (de Matías Mesa y Roman Osin) es engañosa, va variando los tintes coloridos a los fríos en tonos sepia, azul o verde, todo el tiempo. Pero tiene el plus de haber sido rodado con cámara estereoscópica, innovador para el país, que sirve para añadir un efecto tridimensional en esta era digital.

Con música de Keith Power que va más acorde a las aventuras (género que no decepciona, por más que no esté en auge), esta cinta cuenta con una megaproducción de cuatro países: Argentina, Canadá, Colombia e Italia. Además, fue creada íntegramente en suelo argentino (a excepción de una escena), rodada en inglés para mayor difusión a nivel mundial y doblada en español para los países hispanohablantes (incluyendo los 4 actores argentinos que doblaron sus propias voces).

Por si no se entendió, mi justificación principal que sea PG-13 es que hay ciertas escenas de violencia (como el bullying, la orfandad y la manipulación) que podría no tolerar, quizás, el target apuntado.

En líneas generales, el film presenta un buen mensaje acorde a la familia como los valores infundados a través del amor, la amistad, confiar en nuestro corazón, (ob)tener paciencia y concentración a la hora de luchar por lo que nos pertenece y perseguir siempre nuestros sueños.

DATO DE COLOR: Entre las productoras nacionales se encuentran Buena Vista International, Pampa Films y Telefé, siendo 100 argentinos de los 116 que componen el equipo técnico.

 

8/10

 

 

 

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