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Review: La última noche

Parece que es una ley implícita en el cine, cada vez que estamos cerca de terminar el año, salen un puñado de películas que retratan un eventual fin del mundo. Ya sea con connotaciones religiosas, o algún desastre natural, la humanidad se está por ir al tacho en varios proyectos. Hoy vamos a comentar uno de esos que son para ver y olvidar, La última noche.

La trama sigue a una familia inglesa que se reúne en un caserón en la campiña, juntándose varios parientes y amigos para celebrar Navidad. Pero no es una Navidad cualquiera, no; ya que unos gases tóxicos están pronosticados para aparecer en todo el planeta, matando a todos los seres humanos. La única solución es esperar una muerte dolorosa, o consumir una pastilla que solo traerá una defunción indolora…

Si, a finales del año pasado tuvimos una gran película, quizás de las mejores del 2021, llamada Don´t Look Up que trataba sobre el fin del mundo. Teníamos buenos personajes, una historia interesante y una sátira a los medios y la política que se podía aplicar casi a cualquier país del mundo. y en los primeros días de este 2022 llega a nuestras salas La última noche, que es, bueno, una película y ya.

Uno de los mayores problemas de este film, son sus personajes. Salvo Art (interpretado por el niño de Jojo´s Rabbit), nadie nos va a caer bien. Todos los adultos parecen vivir en una realidad paralela, o con una corrección moral de esas que es super molesta para el resto. Y ni hablar de los otros chicos que pululan por la historia. Aunque en este sentido pensamos que los hicieron insoportables a propósito, solo para darle más relevancia a los pensamientos de Art.

Y con esto también eximimos a los actores. Son infumables, pero no por sus malas actuaciones (y eso que en el elenco está Annabelle Wallis), sino que están escritos para que nadie nos caiga bien, y quizás, hasta incluso desear que no haya ningún ápice de esperanza para ellos. Si fue así, bravo por los guionistas

Pero al mismo tiempo, al no simpatizar con nadie, la película se termina volviendo tediosa. La hora y media que dura, se sienten como tres, ya que no paramos de escuchar conversaciones sobre nada; y en muy pocas ocasiones se plantea qué tan ético es matar a los propios hijos o jugar con la suerte a ver si son inmunes a los gases tóxicos. Y ese debió ser el gran conflicto de La última noche, pero en lugar de eso, tenemos comedia sosa a cargo de personajes que nos dan bastante igual.

En conclusión, La última noche es una película más y ya. Como solemos decir por estos lares, si al menos hubiera sido un desastre, la recordíamos, pero al ser tan del montón, dudamos que alguien se acuerde de su existencia de acá a un mes.

 

6/10

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