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Retro review: El Faro

¿Se puede contar una historia entre dos personajes y nadie más? La respuesta es sí y El Faro cumple con esta nómina.

Protagonizado por Robert Pattinson y Willem Dafoe, la cinta de A24 nos cuenta la historia de dos marineros que deben subsistir en una isla donde se encuentra dicha construcción vertical. Si bien como argumento parece lo más básico del mundo, lo que lo hace llamativo son varios factores:

 

1) FOTOGRAFÍA: filmada en blanco y negro, en una relación de aspecto que simula al registro de la época, pudiendo verse resaltado/reforzado en el comienzo del film al ver a nuestros protagonistas mirando a cámara, como inmortalizados en una pintura.

Luego, entre planos medios y cerrados, algún que otro travelling, hay una huella impregnada del género cinematográfico. Por parte del autor, los planos abiertos para el ambiente, las angulaciones de cámara y la iluminación, a cargo de Jarin Blaschke, forman un conjunto que están bien reforzados por el siguiente punto.

2) ACTUACIÓN: Bajo los roles de Ephraim Wislow y Thomas Wake respectivamente, ambos logran que todo avance, creamos o desconfiemos de lo que vemos, ante un espacio del cual no parece haber escapatoria. La sensación claustrofóbica se ve reforzada por la utilización de los tonos monocromáticos, además de las expresiones faciales. Personalmente, debo reconocer que cada vez que veo actuar a Dafoe su simple presencia ya me transmite una vibra especial, y creo que eso se debe por estar encasillado en un determinado tipo de papel.

3) GUIÓN: de la mano de los hermanos Eggers, con la llegada del mal clima y la locura, la tensión va in crescendo. El poco diálogo entre ellos es la justa y necesaria para comprender su contexto y, por ende, sus comportamientos. No hay calma en ningún momento, ni en el mundo onírico. Los detalles son importantes, hasta lo que nos parezca insignificante. Un film de 109 minutos que incluye tanto imágenes simbólicas como mitología marina para apreciarlo en su máxima expresión, cuyo score, si les resulta familiar, resulta ser del mismo compositor de La Bruja: Mark Korven.

En fin, El Faro, dos palabras, una estructura que para llegar a la cima, hay que someterse a este viaje retorcido para alcanzar “la iluminación”, aunque esto incluya atravesar por los más grandes sufrimientos.

9/10

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